NO ES SÓLO ROPA; ES UNA CULTURA

Actualizado: 7 de ago de 2018

18 de Enero de 2014

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Todas las compañías desarrollan una cultura que afecta y define los procesos de toma de decisión, de comunicaciones internas y de convivencia cotidiana. Es la manera como se trabaja día a día. Y es muy fácil de percibirla si se le presta atención; pensemos en qué nos pasa cuando entramos en una oficina muy jerárquica o en otra orientada al servicio, en una innovadora o en una paternalista.


Edgard Schein, uno de los referentes en la materia, considera que existe cultura en diferentes niveles y que debemos comprender y manejar cada uno de ellos para poder abordarla realmente. La representa como un iceberg, donde el nivel más superficial son los artefactos; un segundo son los valores, y el más profundo es el de las creencias.


Los artefactos son los aspectos y procesos más visibles; todos los objetos, símbolos y elementos que están desplegados. Los valores son el GPS que guía las acciones y describe cómo actuar ante situaciones; son aquellos aspectos que la organización aprecia y se sostienen en el tiempo. En cuanto a las creencias, son las percepciones, los pensamientos y los sentimientos más íntimos.


¿Qué sucede, entonces, cuando introducimos ciertos cambios en los artefactos? Definitivamente, impacta en los demás aspectos. Desde ya, éstos deben estar alineados con los valores y las creencias. Un ejemplo muy claro está dado por la vestimenta. Cuando uno ingresa en una empresa y mira con atención cómo está vestida su gente, puede empezar a comprender cómo es su cultura. He observado en múltiples oportunidades cómo pequeñas modificaciones en este tipo de aspectos disparan un círculo virtuoso de mejoras.


Si aspiramos a que las personas brinden lo mejor de sí, desarrollen las mejores ideas y actúen de la manera más productiva y generativa, ¿qué mejor que ofrecerles el contexto más saludable y cómodo para que ello ocurra? Se puede considerar que acciones positivas inspiran actitudes positivas, que a su vez impulsan gente positiva, quienes desarrollan compañías positivas que obtienen resultados extraordinarios.


Y en tiempos en que todo cambia, también es hora de que las empresas adapten su vestimenta a los verdaderos deseos y expectativas de sus miembros, facilitando la vida de los colaboradores y fomentando un ambiente de creatividad y frescura. A veces, las grandes innovaciones empiezan por introducir pequeños cambios, considerando que todo comunica, ¡incluida la forma como nos vestimos!


Fuente: https://www.lanacion.com.ar/1656474-no-es-solo-ropa-es-una-cultura

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