EL LÍDER COMO FUENTE DE INSPIRACIÓN

Actualizado: 7 de ago de 2018

29 de Julio de 2012

#liderazgo #historias #humildad


Cada uno de nosotros tiene diferentes maneras de aprender, crecer, desarrollarse e inspirarse. Una es el storytelling o el arte de contar historias.


Consciente o inconscientemente todos hemos incorporado pensamientos y actitudes a partir de historias de vida. A los niños les narramos historias, algunas de fantasía, otras reales. Nosotros nos criamos con las historias de los héroes, de los personajes de historietas o de nuestros ídolos.


Aprendimos la historia universal y de nuestro país a partir de los relatos de las vidas de los emperadores, reyes, conquistadores, de los indios y de los padres de la Patria.

Nos relatan las peripecias de nuestros parientes que vinieron de Europa, de nuestros padres, de nuestros maestros y profesores, y de cada uno vamos tomando elementos para conformar nuestra identidad.


Nos interiorizamos en la experiencia de los 33 mineros chilenos, la vida de Steve Jobs o la de Leonel Messi. De cada uno vamos aprendiendo cómo convivir en situaciones extremas, cómo innovar o cómo se desarrolla un talento deportivo.


Vemos una película o una obra de teatro, nos identificamos con los personajes, sufrimos y disfrutamos con ellos. Y ahí reside la magia de las historias: al escuchar al otro podemos comprender qué nos pasa. O que querríamos que nos pase. Al escuchar al otro pensamos ¿cómo lo hizo? ¿Cómo lo haría yo?


Uno de los mejores contadores de historias, el Rab. Najman de Breslav dijo: "Muchos cuentan historias para ayudar a dormir a la gente, pero yo cuento historias para despertarlos".


Una historia nos puede cambiar la vida, y nuestras vidas han cambiado a partir de otras historias. Un relato puede detonar un disparador en mi propio relato.


La buena noticia es que cada persona es responsable por escribir y relatar su propia historia, con lo que se impone la pregunta ¿qué estás haciendo para escribirla? Si tuvieras que relatar tu propia historia ante un auditorio, ¿qué tendrías para contar? ¿Te sentís satisfecho?

Los líderes en las organizaciones cuentan su historia cada día a partir de sus actos y van transmitiendo los valores y la cultura a partir de su comportamiento cotidiano, en las pequeñas acciones, cuando hablan y cuando callan, y no con grandes comunicados y letreros.


Algo de nuestra propia historia puede cambiar a partir de la historia del otro. Un buen gesto de humildad -cualidad cada vez más requerida en los verdaderos líderes- es poder escuchar auténticamente a sus colaboradores para nutrirse de sus experiencias y permanentemente tener presente que tiene la gran oportunidad de cambiar la vida de otros. Un buen líder va conformando su propia historia cada día, cada hora, en cada reunión, en cada interacción.

Un jefe puede ayudarnos a dormir con sus historias y hacer de nuestro trabajo una verdadera pesadilla. Los verdaderos líderes nos despiertan a partir de su inspiración. ¿La gran diferencia? Como casi siempre, en el factor humano, el único que no se puede automatizar.


Fuente: https://www.lanacion.com.ar/1494296-el-lider-como-fuente-de-inspiracion

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