DISFRUTAR SIN MORIR EN EL INTENTO

Actualizado: 7 de ago de 2018

26 de Enero de 2013

#bienestar #estres #vacaciones


La vacación es el descanso temporal de una actividad habitual, principalmente del trabajo y del estudio. Está enmarcada dentro del triángulo de la saludabilidad sustentable, que incluye en sus otros dos vértices a la buena alimentación e hidratación, y a la adecuada actividad física. Descansamos cada día, cada semana y en ciertos momentos del año.


Sin embargo, en épocas en la que cada vez es más difícil diferenciar el trabajo del no trabajo -ya se está hablando de integración, en lugar de equilibrio, entre ambos- es clave comprender la importancia de la desconexión adecuada para que la conexión posterior pueda ser productiva y generativa. Estamos en un mundo en el que cada vez más el valor agregado de los empleados está dado por la calidad de las ideas que generan más que por la cantidad de horas que trabajan; en esa dirección, es importante comprender que sólo va a concebir las mejores ideas quien esté fresco y renovado, y no quien esté más cansado y saturado. Ahí la importancia del bienestar -¡estar bien!- que incluye al descanso apropiado y oportuno.


Al analizar los trastornos que sufren los trabajadores referidos a las vacaciones, se visualiza el incremento del estrés prevacacional -la falsa ilusión de querer dejar todo terminado antes de irse y que no sucedan inconvenientes durante la ausencia- y del estrés posvacacional, la sobrecarga que se genera por recuperar rápidamente el "tiempo perdido". Pero no sólo se observan estas manifestaciones antes de partir y al regresar, sino que también se presenta la depresión durante el período de descanso cuando se toma conciencia de la cercanía de la finalización del mismo.


Considero que la clave está en establecer objetivos claros, precisos y logrables, generar acuerdos previos y transparentes, tanto con los jefes, colegas y colaboradores así como con quienes uno comparte su descanso -familia o amigos- y, principalmente, fijar los propios límites dejando las culpas a un lado.


Sería muy positivo que todos entendamos que más allá de ser un derecho que fija la ley y ya establecido en los 10 mandamientos, gozar (en el sentido más amplio de la palabra, que incluye el placer, el disfrute y experimentar gratas emociones) adecuadamente de nuestras vacaciones -antes, durante y después- es una condición necesaria para poder liberar nuestro potencial y brindar lo mejor de nosotros a fin de lograr los mejores resultados en todas las facetas de nuestras vidas. ¡Ahí está el secreto! Parece simple, pero no es tan fácil. La buena noticia: de cada uno de nosotros depende que ello ocurra.


Fuente: https://www.lanacion.com.ar/1549070-disfrutar-sin-morir-en-el-intento

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