CONVERSACIONES DIFÍCILES: UNA GUÍA PARA SUPERARLAS

Actualizado: 7 de ago de 2018

29 de Septiembre de 2013

#conversacionesdificiles


Martes 20.30. Luisa ya se debería haber ido a su casa. Pero sigue esperando a su jefe para plantearle que no tolera más el ritmo de trabajo. Sin embargo, cuando llega el jefe, no se anima y, una vez más, se queda angustiada por el tema.


Este tipo de situaciones se observan en muchas organizaciones a diario: nos cuesta encontrar el momento y el espacio para llevar adelante conversaciones sobre temas difíciles que incluyen dar malas noticias, enfrentarse con una conducta irrespetuosa u ofensiva, decirle no a alguien que necesita algo, finalizar un vínculo, hablar de un tema personal o pedir un aumento de sueldo, entre otras.


Aprender a lidiar estas situaciones complejas con eficiencia es clave para el éxito de cualquier relación, ya sea laboral o personal. No hacerlo implica un alto costo, porque los conflictos que se prolongan consumen energía, anulan la creatividad y destruyen las relaciones.


Está comprobado que la conversación tiene un poder extraordinario para manejar en forma inteligente las situaciones que vamos atravesando en la vida.


Por lo general nos cuesta bastante hablar de lo que es significativo para nosotros y no tenemos la habilidad de decirles a los demás lo que pensamos y sentimos. Muchas veces decidimos no hablar por temor al conflicto. Sin embargo, un conflicto no resuelto a tiempo se convierte en un conflicto más grande y complejo a largo plazo.


Una conversación difícil está compuesta por una estructura de tres tipos de conversaciones:


1. De los hechos: qué pasó, quién dijo qué o quién tiene la responsabilidad, por ejemplo.

2. De los sentimientos: la forma de manejar las emociones, tanto las propias como las ajenas.

3. De la identidad: cómo queda mi autoestima y mi imagen.


Asimismo debemos diferenciar los intereses -deseos, aspiraciones, preocupaciones y miedos- de las posiciones -demandas concretas-. Muchas personas creen, erróneamente, que abandonar una posición es una señal de debilidad. Otros obstáculos que aparecen son el orgullo y el amor propio.


Lo más conveniente es dejar las pasiones de lado e intentar ver el problema del modo más frío y objetivo posible. El orgullo, los odios, enojos, las envidias y los rencores nos impiden tomar la perspectiva que se necesita para considerar intereses ajenos. Algunas alternativas para abordar estas situaciones son: suspender los prejuicios, reconocer nuestras emociones, no jugar a todo o nada, diferenciar el auténtico interés de cada una de las partes, de las posiciones que se adoptan, escuchar activamente, ser empático y sensible con el otro. A partir de estos elementos habrá que abrirse e invitar a la otra parte al mismo proceso, manteniéndonos equilibrados, enfocándonos en el objetivo y dando espacio para que se dé una auténtica interacción en la que sean valoradas las percepciones y opiniones.


Generalmente entramos en conversaciones difíciles porque hay algo importante y significativo para todos los involucrados. Si encontramos ese elemento común será más simple llegar a un resultado positivo y constructivo. Nada hará que las conversaciones difíciles se transformen en fáciles. El éxito no es postergarlas o eliminarlas, sino mejorar el modo de enfrentarlas hábilmente, con integridad, valor y coraje. ¡Vale la pena intentarlo!


Fuente: https://www.lanacion.com.ar/1624343-conversaciones-dificiles-una-guia-para-superarlas

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