"¿CÓMO LE DIGO QUE NO A MI JEFE?"

Actualizado: 7 de ago de 2018

23 de Diciembre de 2012

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Una orden o un pedido de un superior que no puede cumplirse genera una sensación de inestabilidad


Hay un mito respecto del impacto negativo que puede generar el decir que no ante un pedido, que se potencia cuando el interlocutor a quien le estamos negando la solicitud es nuestro propio jefe. Sin embargo, debemos analizar algunos aspectos subyacentes de la réplica, a fin de entender con mayor precisión cuál es la mejor estrategia a utilizar.


En los diálogos con gente de diferentes niveles jerárquicos, tanto mujeres como hombres, de distintas organizaciones, de actividades y profesiones muy disímiles, se pueden encontrar algunos patrones comunes que son útiles para comprender cómo actuar.


Cuando se trata de profundizar qué es lo que pasa por la cabeza (¡y el corazón!) del empleado en el momento de responder ante un jefe, el principal factor que se visualiza es la sensación de no querer decepcionarlo. Está asociado con una necesidad de agradar y satisfacer permanentemente a quien nos dirige. Otra razón de la desazón es el miedo a que en el futuro no vuelvan a recurrir a nosotros.


Pero otra manera de mirar esta cuestión es que este tipo de pedidos pueden ser más atractivos que la actividad que estamos realizando. El aceptarlo puede ser un buen mecanismo para escapar de lo que no nos termina de satisfacer.


Si bien cada individuo tiene sus propias particularidades (tanto empleados como jefes), hay algunas acciones que se pueden encarar a fin de transformar el problema en una oportunidad. La actitud positiva que puede guiar este proceso es la asertiva: transmitir con firmeza aquello que se piensa, siente y lo que se quiere. Es afirmar, con énfasis, pero con diplomacia. La clave está en decir no a la tarea, pero sí a la persona y mantener el puente siempre abierto. Decir que no a ciertas cosas es decir que sí a muchas otras.


¿Podemos negarnos siempre ante los pedidos? No parecería ser el enfoque más adecuado. Hay que considerar -caso por caso- las prioridades, la posibilidad o no de realización y el impacto de no realizarlo.


"La innovación es decir que no a mil cosas", señalaba Steve Jobs. La clave está en detectar cuándo es apropiado decir que no y cuándo aceptar el reto. Es preferible disculparse por no aceptar algo que tener que pedir perdón por incumplirlo o hacerlo tarde y mal. Un buen no, adecuadamente manejado, puede ser un excelente sí en el futuro.


Fuente: https://www.lanacion.com.ar/1539807-como-le-digo-que-no-a-mi-jefe

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