ALEJANDRO MELAMED: “EL TIEMPO DE VIAJE CAMBIA LAS CONDICIONES DE TRABAJO”

Actualizado: 7 de ago de 2018

01 de Noviembre de 2012

#movilidad #trabajo


Dice que hay empresas que se adaptan por el problema de la movilidad. Y que por eso crecen nuevos polos laborales en las zonas Norte y Sur.

Es tan esencial que, salvo contadas excepciones, se ubica en el segundo lugar del “cuestionario básico de presentación”: después del nombre, hablamos de lo que hacemos. ¿Qué hacemos? Trabajar (y todo lo demás, claro). Así se organizan nuestros horarios, los traslados, el tiempo libre, los consumos y hasta la manera de vestir. De eso hablamos con Alejandro Melamed, doctor en Ciencias Económicas y especialista en Recursos Humanos, vicepresidente regional del área en una compañía internacional, profesor universitario, columnista en Perros de la calle y autor del libro ¿Por qué no? Cómo conseguir y desarrollar tu mejor trabajo (Planeta).


En su definición, el trabajo es una forma de clasificar. “Se pone un sello y creo que muchas veces la gente se equivoca al responder, porque sobredimensiona la empresa en la cual trabaja. La identidad va mucho más allá de eso, no se puede tener como apellido de casado el nombre de la compañía”, establece como punto de partida. Aunque no trabajamos tantas horas como los asiáticos, en Latinoamérica tendemos a “estar” más de lo necesario, una conducta que tampoco es buena. “Todo lo que supera los límites es nocivo. Lamentablemente, muchas organizaciones abusan de eso”, apunta.


Es que buscar trabajo es un trabajo en sí mismo. “Mucha gente se siente infeliz con lo que hace, pero muy pocos pueden decir qué quieren hacer”, simplifica. En el caso de los jóvenes pesa la amplitud de alternativas, y la facilidad con la que un clic permite empezar y dejar cosas. Pero los “grandes” tampoco están satisfechos. “Primero hay que plantearse qué es lo que quiere cada uno. Trabajamos por poder, placer, prestigio o plata. ¿Por qué trabajás vos? ¿Qué estás dispuesto a resignar para lograrlo?”, apunta. Aparecen conceptos como el síndrome segunda oportunidad (el cambio drástico alrededor de los 50 años), el del atrapado sin salida (detesta lo que hace pero no se mueve) o la trampa de la actividad: estar siempre tan ocupado que nunca hay tiempo ni para pensar.


Seguramente la mayoría de los porteños recuerda la postal: una fila larga de gente con el diario debajo del brazo. “La tecnología ha avanzado y hay redes que hacen búsquedas constantes. El CV se envía por mail o está en una base de datos. El riesgo es caer en un filtro demasiado rápido que lleva a la despersonalización”, dice .


-¿Cómo es Buenos Aires desde el punto de vista laboral?

-Confluyen múltiples tipos de empresa. En este momento se están concentrando centros de servicios compartidos que procesan información, administración o sistemas para países como Estados Unidos, que antes funcionaban en la India y ahora se instalan acá, entre otras cosas por el huso horario y el tipo de inglés que hablamos. Tenemos muchas universidades, gente muy bien formada, amplitud de profesiones, y se empezó a dar una dinámica de atracción de talento. Las empresas chicas y el cuentapropismo también ganan terreno. Desde hace 25 años les pregunto a mis alumnos dónde quisieran trabajar. Históricamente, el 65% respondía que en una empresa grande. Hoy más del 50% prefiere no trabajar ahí.


Desde la perspectiva de la Ciudad, hay empresas que empiezan a implementar cambios para adaptarse a problemáticas cotidianas como, por ejemplo, la movilidad. “Se están conformando dos polos de trabajo: el corredor Norte, Libertador y la Panamericana; y el Sur, en Barracas. Entonces se generan nuevas modalidades de trabajo por la distancia y el tiempo que demora la gente en trasladarse”, confirma. Y también aparecen emprendimientos novedosos, como los espacios u oficinas que se alquilan temporalmente con distintas modalidades y servicios.


En los últimos años, la noche porteña incorporó el circuito de los after office . Y creció la cantidad de empresas que organizan actividades sociales con sus empleados. “Hay gente que disfruta esas actividades, y bienvenido sea para ellos. El problema es cuando se vuelve obligatorio”, responde. Y cuando el romance llega a la oficina... lo importante es saber separar.


Fuente: https://www.clarin.com/ciudades/tiempo-viaje-cambia-condiciones-trabajo_0_H1PrgG0jwQl.html

Copyright All Rights Reserved  © 2020 by Alejandro Melamed. | Buenos Aires, Argentina